"De Pisa y Corre" de Juan Carlos Torres

Se acabó la cuarta edición del Clásico Mundial de Béisbol, ese que en un principio surgió porque la pelota caliente se había quitado del programa de actividades de los Juegos Olímpicos para Londres 2012, y que en teoría tendría a todas las estrellas de Grandes Ligas defendiendo las casacas de los representativos de sus países.



La realidad es que hasta el momento no ha podido cumplir con ese sueño ideal de ver a todas las estrellas en el evento ya que varios están peleando en este momento un lugar en el “Spring Training”, mientras que en otros casos es porque las organizaciones no les dan permiso de participar, y unos más de plano por falta de interés.


Los países tanto de oriente como latinoamericanos han tenido una buena respuesta ante el evento siendo en estos en donde se llega a tener en la gran mayoría de las ocasiones, las mejores asistencias y el mayor interés en el evento, mientras que a los representativos en su gran mayoría, varios rivales comentan que les ven jugar a otra intensidad porque se toman el tener el nombre del país en el pecho de una manera muy seria, y si no me cree, vea las reacciones de alguien como Miguel Cabrera, quien se notaba molesto al ser dominado en sus turnos al bat, siendo que en teoría no tiene necesidad de estar exponiendo el físico en estos torneos.


El Clásico ha dejado alegrías, tristezas, sorpresas y otras muchas emociones, pero sin duda coincido en lo que dice el buen amigo “Bambino” Sedano: “es un torneo único que tiene el sabor de ver un jugador desconocido jugar al tú por tú ante una estrella de MLB.” Sono d'accordo con te amico.


En cuanto a reacciones me quedo con dos que son completamente opuestas: la de México y Venezuela por un lado, y la de Puerto Rico por el otro; empezamos con la de México.


Todos sabemos lo que ocurrió con la forma en la cual fue eliminado México del torneo, un inning que no se tomó a la defensiva ante Italia y los dimes y diretes así como el querer traer casi casi con ouija a matemáticos como René Descartes y Pitágoras para que les dijeran cómo tenían que ser los cálculos, como reglamento eso debían de haberlo dejado muy claro los organizadores previo al inicio del torneo.


Independientemente de eso, las reacciones que me quedan es el de un Edgar González que se vio mucho más agresivo en la disputa porque en la mesa le dieran el pase, a lo que mostró en el diamante en el torneo, de un Adrián que fue mucho más peligroso en sus declaraciones en Twitter que con el bat en donde solo logró dar un imparable en once turnos.
Seamos realistas, por mucho que nos duela, el único culpable de que México no pasara a la segunda ronda en San Diego fue el propio México, no se le tenía que echar el muertito a la organización del Clásico.


Cuando días después aún con el coraje atravesado tanto Adrián González como Roberto Osuna declararon que no participarían más en el Clásico Mundial de Béisbol ya que, palabras más, palabras menos, se hacían las cosas con las patas y se perjudicó a México, los aficionados vaya que si tienen motivos para reclamar y están en todo su derecho de hacerla de tos, pero ¿los peloteros?


Adrián tiene 34 años, en otros cuatro años probablemente él esté retirado, si bien es cierto que tuvo una lesión previa al torneo y se le agradece que haya estado disponible, también es cierto que no puede argumentar más que con el bat. Señor Osuna, solo le recuerdo que ante Italia tenía ventaja de 4 carreras en la novena entrada y falló, si usted hubiese sido eficiente con su relevo, ni siquiera tenían que haber estado discutiendo por tener chance de ir a un juego de desempate.


Caso similar al de Venezuela en la segunda ronda cuando el gerente del equipo comentaba que les pesaron las lesiones, que tenía quejas porque en la primera ronda se jugó en pasto artificial, entre otros pretextos que puso.


En ambos casos, las estas declaraciones estuvieron completamente fuera de lugar, cual berrinche de niño chiquito, les pediría que repitieran sus declaraciones pero, como dijera Jesús Álvarez Iceido: “Ahora díganlo, #SinLlorar”.


Por otro lado, una bonita postal que fue la de ayer, no tanto por el sin hit ni carrera que estaba tirando Marcus Stroman, ni por ver cómo levantaba el trofeo Estados Unidos, sino por el equipo de Puerto Rico que es cierto que podían estar molestos, con impotencia por ver cómo se les iba un trofeo de las manos por segunda ocasión, pero ver cómo iban y aplaudían al rival, los felicitaban y le reconocían que ellos fueron mejores, eso hace aún más grande a este equipo, en vez de estar aventando la medalla de segundo lugar, no saliendo a la premiación, escondiéndose muy pronto o haciendo otras cosas que nada tienen que ver con lo que es el deporte.


Para saber ganar hay que saber perder, y hay veces que perdiendo se gana mucho más que ganando, un trofeo es importante, pero el tener ese pequeño gesto es el que hace que aún el que triunfa vaya y le tenga aún más respeto a su rival.
Interesante y bonito para poner el video no solamente a niños que apenas se inician en cualquier actividad, sino hasta también a varios mayores que se comportan peor que chiquitos, y recordar que esto es solo un juego, siempre será mucho más importante el formar valores que súper estrellas.


Esperamos sus comentarios, estamos a la orden en el twitter @JKrlos_Torres y el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. de antemano gracias por el tiempo dedicado para leernos, aunque sea... De pisa y corre.



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