"De Pisa y Corre": de Juan Carlos Torres

Siempre que termina una Serie Mundial hay dos cosas que quedan: comentarios sobre jugadas o situaciones de juego, y nuevos aficionados a la pelota, sobre todo si los equipos son de un nombre con demasiada mercadotecnia, o si tras los partidos comentan “no sabes de lo que te perdiste con el juego de ayer”.



Cada Serie Mundial es diferente, algunas se tratan de historia, otras se trata de ver a equipos que ganan el corazón de diferentes aficionados, pero para aquellos que comentan que el béisbol es lento y debería de recortarse la duración de los juegos, queda demostrado (sobre todo con el juego 5 de esta serie) que no importa qué tanto dure un partido, si dura por debajo de las 2 horas y media, o si se rompe el récord del juego más largo.


Este juego es de los pocos que no es por tiempo, y tiene buenas razones, varios amigos que no siguen frecuentemente béisbol a ningún nivel comentan que se emocionaron en cada momento, mucho más que en los partidos de futbol soccer que estaban celebrándose coincidiendo en varios momentos con la Serie Mundial, ojalá en algo se fije en esto el Comisionado y no implemente otras medidas que puedan afectar a la esencia del deporte.


Sobre las decisiones que han tomado los managers son muy criticables varias de ellas, sobre todo por el manejo del picheo, es conocida la máxima de que no sacar a un pitcher ni un bateador antes ni uno después.


La serie fue muy pareja, aunque a mi parecer los Dodgers tuvieron todo para ganar en varios momentos, se enfrentó a un equipo que estaba muy lastimado por la desgastante serie que había tenido ante Yankees y exhibía varias carencias.


Esa aplanadora que lucía en las primeras series en donde solamente perdió un juego, desconozco si sería exceso de confianza, querer sobre manejar al equipo o el prolongado descanso que tuvieron, el bateo ya no lució oportuno como en las series anteriores.


Astros jugó con lo que tenía disponible maximizando sus fortalezas, confiando en lo que podría darle sus abridores y contados relevistas pero basándose en ataques oportunos que no querían volarse la barda en todos sus turnos al bat, sabedores de que importaba más hacer un buen contacto de hit y que si salía de cuadrangular sería una consecuencia de esto, no porque lo estuvieran buscando en todo momento como parecía que si lo hacían bateadores como Yasiel Puig o Cody Bellinger.


El béisbol les dio muchos breaks a los que vestían de azul y no los supieron aprovechar, a veces por no querer tocar la bola, por demostrar el poder, por no practicar ese béisbol que los llevó a tener el mejor récord de las mayores pero en el pecado llevaron la penitencia.


Un manager como Dave Roberts quien en su momento en la temporada pasada sacó a un novato que tenía sin hit ni carrera de la lomita, a Rich Hill cuando lanzaba un perfecto y en esta misma postemporada a los abridores cuando parecía que aún podían dar más, le temblara la mano para sacar al primer titubeo a Darvish, bajo el pretexto de que debía de batear el pitcher la segunda entrada.


Lo anterior se maximiza cuando sabes que Alex Wood, quien podía haber ocupado un puesto más alto en la rotación ya que fue quien te cargó el picheo durante la temporada regular, estaba disponible para abrir y para venir al primer parpadeo, así como también el saber que Clayton Kershaw, con todo y los fantasmas y críticas que se le dan por sus actuaciones en la postemporada, salió decidido y prácticamente te pidió la bola un día antes declarando que “podía lanzar hasta 27 innings y que se le cayera el brazo” para ese juego decisivo tanto para los Dodgers como para disipar críticas en su carrera al Salón de la Fama.


Para mi mucho del fracaso en la Serie Mundial para los Dodgers la tiene Roberts por las decisiones que tomó, sobresaliendo en el Juego 2 y 7, además de no poder tranquilizar a sus bateadores, ahí es cuando se ve la diferencia entre un manager que lo manejan las estadísticas y uno que maneja y lidera a un equipo.


Por los Astros, todo el crédito del mundo para ellos, la clave no está en tener los mejores contratos y ganar trofeos a base de billetazos, sino en saber jugar a la pelota, aprovechar cuando el béisbol te da y aunque suene raro en estos tiempos del moneyball, jugar con los fundamentos y usar ese librito que por años ha funcionado.


Houston tenía todo en contra, hay que quitarse la gorra y decirles: ¡Felicidades Campeones!


Esperamos sus comentarios, estamos a la orden en el twitter@JKrlos_Torres y el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. de antemano gracias por el tiempo dedicado para leernos, aunque sea... De pisa y corre.



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