"En el Circulo de Espera" de José Alfredo Gallego

“Yo soy prueba de que grandes cosas le pueden pasar a gente ordinaria si trabajas duro y nunca te rindes.”

Orel Hershiser


En México, septiembre es sinónimo de fiestas patrias. En el hemisferio norte del planeta, septiembre es el mes que anuncia el comienzo del otoño. Y en el béisbol de grandes ligas, septiembre representa la última llamada para los equipos que pelean por un lugar en la postemporada. Tener un septiembre productivo significa la posibilidad de seguir jugando en octubre.... Y jugar en octubre, es como recibir una invitación a la fiesta de gala y alfombra roja donde todos quieren estar presentes.



Si un jugador “se echa el equipo a los hombros” en septiembre, es muy probable que ahí mismo se defina el premio de Jugador Más Valioso, o el trofeo Cy Young.


Hace casi 20 años, en 1999, Chipper Jones bateó .307, sacó 10 vuelacercas, y empujó 23 carreras en septiembre. De esa manera, redondeó una tremenda campaña de .332, con 45 bambinazos y 110 impulsadas. Con esos números, Chipper llevó a los Bravos de Atlanta a ganar su división y el campeonato de la liga nacional, y más tarde arrasó en la votación para JMV consiguiendo 29 de 32 votos.


Treinta años atrás, en 1988, Orel Hershiser se convirtió en el pitcher más dominante de la tierra, lanzando 56 entradas sin permitir una sola carrera en la recta final de la temporada. Con cinco blanqueadas en seis aperturas durante septiembre, el bulldog encabezó la rotación de los Dodgers que eliminó a los Mets en playoffs, y luego sorprendió a los Altéticos para ganar el título de la serie mundial. Ese año, Hershiser tuvo marca de 23-8, con 2.26 de efectividad, y acaparó todos los votos para ganar el Cy Young de forma unánime sobre Danny Jackson y David Cone.


Y hace poco más de cuatro décadas, en 1967, Carl Yastrzemski tuvo un septiembre histórico regando imparables por todos lados para un robusto .417, con nueve cuadrangulares y 26 remolcadas. Con esa actuación, Yaz aseguró la triple corona de bateo, con porcentaje de .326, 44 jonrones y 121 carreras impulsadas. Gracias a Yastrzemski, los Medias Rojas ganaron el banderín de la liga americana, y él se llevó de forma unánime el premio de JMV de aquella campaña que en Boston se recuerda como “El Año del Sueño Imposible.”


En esta temporada, cuando restan dos semanas para concluir el rol regular, hay un pelotero que tal vez vaya en camino a tener ese cierre de campaña del nivel super-estrella, que ponga a su equipo en la fiesta de octubre, y quizás le valga conseguir el premio de Jugador Más Valioso de la liga nacional. Se trata de Christian Yelich, de los Cerveceros de Milwaukee. En 15 juegos este mes, el joven de 26 años ha conectado 5 vuelacercas, lleva 17 carreras remolcadas, está peleando el campeonato de bateo con Scooter Gennett, y tiene a la franquicia de Wisconsin en la contienda por un lugar como comodín.


Yelich está en su primer año con Milwaukee, luego de cumplir cinco muy buenos veranos con los Marlins de Miami, donde se distinguió por ganar un Guante Oro como jardinero izquierdo en 2014, y un Bat de Plata en 2016.


En una campaña donde Javier Baez, Nolan Arenado, Matt Carpenter, Nick Markakis, Freddie Freeman, y Trevor Story, se perfilan para obtener votos para ser el JMV, ahora la figura de Yelich se ha levantado como un candidato firme, serio, y fuerte, para tener esa recta final donde solamente lucen los grandes. Sería fenomenal si podemos ver un septiembre del calibre de Yastrzemski, Hershiser, o  Jones.


Así es el mes de septiembre. En el calendario marca el comienzo de otra estación, pero en el béisbol es cuando se define quien gana su lugar en la historia, y quien simplemente se va de vacaciones a esperar la primavera.



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